El club de los poetas muertos, se desarrolla en una escuela privada de Vermont, solo para chicos, donde la educación impartida es de las mas duras y disciplinadas del país. Cuando el nuevo curso comienza lo rutinario de la escuela desaparece cuando llega el nuevo profesor, John Keating (Robin Williams), de quien se puede observar a lo largo de la trama que es un tanto singular en su manera de dar las clase, rompiendo de esta manera con la monotonía de las aulas en la que se veían enfrascados los personajes, el profesor John propone un nuevo método de ver las cosas, propone aprovechar cualquier instante, vivir intensamente cada minuto de vida. Todo esto se resume en una frase: “Tempus Fugit, Carpe Diem” (El tiempo fluye, aprovecha el momento). Esto choca directamente con la formación de la escuela dando así lugar a la problemática que se observa en la película.
En esta producción ponen en jaque lo rutinario de las aulas de clase, ya que aunque no nos demos cuenta o no queramos verlo de esta manera, las escuelas están plagadas de rutinas, desde el primer día de clase, la manera de trabajar, el presentarse, hasta la cuestión de las canchas deportivas, y se abordan temáticas muy diversas y sobre todo valores tales como el respeto, la educación, la amistad, adolescencia, intransigencia por parte de algunos padres que no permiten que sus hijos tomen decisiones propias, esto nos hace ver como hay situaciones que nos frenan en nuestras metas, pero la cuestión es nunca abandonarlas, enfrentar todo y seguir y como hay que aprender a tomar decisiones propias, a pensar por nosotros mismos y no dejarnos siempre influenciar por las otras personas sean quien sean.
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